
Casi no tengo palabras para describir semejante inmensidad. Cuando sales del metro procedente del aeropuerto es acojonante, luces por todas partes, edificios altísimos y un montón de gente por la calle aún siendo las 12 de la noche. Nuestro albergue estaba a 50 metros de Times Square!!!, "Big Apple Hostel", bastante decente y barato; y la situación inmejorable, el problema es que cada vez que pasas por Times Sq. la tarjeta de crédito hace "tin tin tin", es increible lo que nos hemos gastado en compras y eso que a mi no me gusta, así que imaginaros como quedó la cuenta corriente de Laura, se pasó del presupuesto inicial unos cuantos cientos de euros, jajaja.
Aunque parezca mentira en 3 días nos dió tiempo a ver todas las cosas míticas de la ciudad: visitar la estatua de la Libertad, subir al Empire State Building, cenar en Hell's Kitchen, ver la pista de hielo en el Rockefeller Center, salir de marcha por el "Lower downtown", pasear por Central Park, la Quinta Avenida, Little Italy, ChinaTown, el Soho... quizás nos faltó salir de Manhattan y ver otros barrios como Harlem, Brooklyn o Queens.
Para comer allí, también es un paraíso, miles de garitos no solo con comida rápida, también con comida "sana", los llamados Delis que te venden la comida por peso y los cientos de italianos, chinos y demás cadenas de comida. Y por supuesto los míticos puestos de perritos calientes, que no sé que les hacen pero están deliciosos.
La ciudad es muy segura y tampoco es que se vea mucha policía, pero en poco tiempo te acostumbras a tanta grandeza y te sientes como en casa, o incluso más seguro. Cuando salimos de noche por el sur de la isla volvimos andando a casa a las tantas de la mañana y como si nada, eso sí, después de estar caminando todo el día no es recomendable pegarse un paseíto de una hora y media a las 3 de la mañana para llegar al albergue, los pies se acaban resintiendo, es lo que tienen. Por lo menos por el camino vimos el mítico CBGB que por desgracia ya está cerrado, recorrimos Park Av. y lo mejor de todo...el "Xunta tapas bar" con su bandera del Nunca Máis y todo.
En fin, un viaje inolvidable, y para rematar, antes de irnos al albergue el último día, tuvimos que pasar otra vez por ese sitio lleno de luces y de tiendas, estábamos mentalizados en no comprar más cosas, en esto vimos la Virgin Store y nos dijimos: "entramos para ver cómo es y ya está". Que equivocados estábamos, otra camiseta al tanto para cada uno. Y a la hora de pagar, los muy hijos de puta te hacen pasar por su colección de las mejores películas de nuestros tiempos por solo 10$; y allí estaba, impoluto e inmaculado "The Big Lebowski"... pa'la saca.
No tengo muchas fotos porque hicimos casi todas con la cámara de Laura, pero en cuanto me las mande, las colgaré.